Sillares acuáticos
Yol. - 13-02-2006 13:46:11 | Categoria: Bangladesh

El pasado fin de semana estuve en Mymensing, una ciudad al norte de Bangladesh. De cómo llegué hasta allí mejor no indagar, ya que la experiencia de viajar en un autobús bangla no merece ser repetida….Acelerar circulando durante casi todo el tiempo por el carril izquierdo (aquí se conduce por la derecha) es algo normal para los conductores del lugar, y ni los pasajeros entendieron por qué se me escaparon varios gritos al ver que de frente venían vehículos que en el último segundo se lanzaban al arcén para evitar morir en una colisión cotidiana e irreversible. Al final opté por dejar de mirar la carretera, y desviar la vista hacia la tierra verde, plana, infinita y salpicada con palmeras, ya familiar pero igualmente sobrecogedora.
Allí compartí unas horas con una gente entregada a lo que hace, que no tienen un trabajo sino una vida, y que apuestan por las personas y lo dan todo por ellas. Conocí a un grupo que vive con cuatro chicos que tienen parálisis cerebral, y que antes de estar en ese hogar conocieron la cárcel y las jaulas por ser diferentes. Víctimas de las víctimas de la pobreza y del desconocimiento. Una corta vida y una conciencia difusa, quizás sea esa su suerte, la de no poder recordar el horror, el no llevarlo tatuado en la memoria. Ojalá.
Además del paisaje humano, traté de perderme en la naturaleza, en los sin-ruidos del campo, con tan sólo los timbres de los rickshaws rompiendo el silencio. Y caminando por la vereda del río, me topé de frente con un hombre que caminaba, como yo. Venía hacia mí. Lentos, sus pasos le suponían un esfuerzo, como si las durezas de los pies desnudos estuvieran incrustadas de plomo. Y de repente la vi. Alrededor de su torso desnudo, una cuerda blanca. Sus brazos, cruzados. Seguí con la mirada esa cuerda que comenzaba en el cuerpo del hombre, para descubrir que al otro extremo había un barco cargado de arena. Ese hombre, a pesar de serlo, estaba arrastrando un barco. Que poco vale la tracción humana en Bangladesh. La imagen que estaba frente a mí trajo otra a mi memoria, sacada de las películas…la de los esclavos egipcios arrastrando enormes sillares para construir los templos y las pirámides del antiguo Egipto. Trastocada y avergonzada de vivir en otro planeta, me paré a pensar……En qué año estamos? Ah, en 2006. La era de la tecnología y la globalización. Y aquí estoy, escribiendo en mi portátil y necesitando un gimnasio. Maldita mi suerte.
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sí, la esclavitud existe y seguirá existiendo mientras haya un hombre capaz de vivir bien a costa del sufrimiento de otro.
en cualquier caso, me alegro de que tengas portatil y de que la tecnología y la globalizacion me permitan tener noticias tuyas.
ah, y no creo que necesites un gimnasio.
muchos besos.Comentario de achachila hace 3 años y 46 meses
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Hola, Yolanda.
Hoy es el segundo dia que entro en tu bitácora. Al principio no sabia para qué se usaba.....
Me alegra saber que sigues bien.
Te felicito, me reafirmo en TU capacidad para la narración...has mejorado un monton.
¡Filicidades!
Por lo demás buena esperiencia... o ¿no?
Un besazo y un fuerte abrazo.
Andrés.Comentario de Andrés hace 3 años y 46 meses