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Huellas en la memoria

Agua y música

Cuando llegamos al barco la lluvia había cesado. También el calor, el ruido, la polución, la muchedumbre y el agotamiento. Solo encontré silencio y la inmensidad de un paisaje cubierto por el agua, miles de reflejos acuáticos en la inmensidad de una llanura que parecía no tener fin.

En Bangladesh, país surcado por miles de ríos, los barcos forman parte del paisaje. Y esa tarde fui invitada a navegar en uno, acompañada de un grupo de gente cordial que anhelaba escapar de Dhaka y redescubrir el alma bangladeshí desde el agua.

Nos sentamos en el techo del barco, el metal aun caliente por los rayos de un sol que ya no se dejaba ver, y nos ofrecieron unos plátanos a pesar de estar en Ramadán. Pense en toda la gente que viaja en este país sobre los techos, de los trenes, de los barcos, de los camiones , de los autobuses. Cuantas personas tan cerca del cielo y abrazando la libertad con el aire que les atraviesa el alma.

Sobre una tela verde, verde como aquello que mi mirada alcanzaba a distinguir mas allá del agua, se sentaron los músicos. Eran cuatro hombres de una belleza indescriptible. Sin edad, su mirada transmistia la sabiduría de quienes lo han visto todo. En algunos momentos sus ojos se encontraron con los míos, y a través de la música que nos regalaron sentí la belleza de la cultura bangladeshi, de su música, su canto, su arte y su sensibilidad. Como la del paisaje que nos rodeaba.



Una pausa. Nos bajamos del barco para dar un paseo por una zona rural que en la estación seca no parece una isla. La gente nos mira, sonríe fascinada…tan extraños somos, tan diferentes. Yo también les miro fascinada, esta vida en medio de la naturaleza, una vida sencilla pero plena, incomoda pero tan pura. Y siempre la belleza de la gente, de su forma de mirar, de andar, de vestir, de ser. Me siento pequeña, superficial, me siento una maquina al lado de estas personas.

Continuó la música. Continuaron las miradas y las palmas. Rodeados de silencio el sol se fue poniendo para dejar paso a la luna y las estrellas. Se acabo el Ramadan, pensé, comienza la fiesta. Y volvimos a tierra, a esta tierra de arcilla, frágil, pero con unas raíces culturales fuertes y duraderas que tocan el alma de quien las comparte.

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Comentarios

  1. Hola yola... te encontré... no entiendo la timidez tuya... escribes con mucho sentimiento y muy bien... me identifico con todo lo que escribes... quiero recomendar tu blog, espero que me des permiso.

    Comentario de Kira hace 4 años y 50 meses

  2. Hola Yolanda. No sé si te acordarás de mí. Soy la amiga de Josito, amigo a su vez de tu amigo Gonzalo. tomamos unas cañas en una bar de Alonso Martínez...¿ya te acuerdas no?. Bueno, pues antes de nada ¿Como estás?... que quiero que sepas que he estado leyendo lo que escribes y pienso que 1.- escribes fenomenal y 2.- te admiro muchísimo por lo que estás haciendo allí en Bangladesh. Creo que te comenté que a mí me hubiera encantado trabajar en algo así, no de por vida, pero si unos años. La pena es mi inglés, que es bastante escaso.
    Bueno, pues creo que por lo que me conts¡astes, ya no te queda mucho para volver a Madrid (¿después te vas a Kenia no?..)., que disfrutes todo lo que puedas del tiempo que te queda de estancia allí y que si quieres, y puedes, cuando llegues a Madrid, nos vemos para tomar una cerveza y me cuentas cosillas. Podemos quedar con Gonzalo o si quieres me llamas (mi tf. es 669 59 44
    84).
    Bueno Yolanda, pues que disfrutes y que tengas buen viaje de vuelta. Un beso¡¡

    Comentario de SOL hace 3 años y 46 meses


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